El Intendente se presentó en el Concejo Deliberante con un discurso tribunero, vacío de contenido, y sin anuncios novedosos para lo que será su sexto año de gestión. Llamativamente (o no tanto) evitó dirigirse a los doce concejales, lo que confirma su actitud recurrente de esquivar al cuerpo deliberativo y despreciar la división de poderes. Lejos de buscar consensos, ha optado sistemáticamente por dictar resoluciones sobre temas que son competencia exclusiva del Concejo, como la concesión del servicio de RTO, el procedimiento para aplicar fotomultas, entre otros. Su discurso no dejó ninguna señal de que esto vaya a cambiar. Di Nápoli minimizó la problemática de las inundaciones, limitándose a dar excusas sobre las causas, pero sin plantear soluciones de fondo. Entrando en su sexto año de gestión, no se ve planificación sobre el sistema de desagües pluviales ni las obras de infraestructura que necesita la ciudad como política de estado. La mitigación y la asistencia después de los hecho...